La llegada del tren de alta velocidad (AVE) a Sant Andreu, donde tendrá una de las dos paradas en Barcelona en la nueva estación de la Sagrera, significará un antes y un después para el distrito. Los cambios urbanísticos previstos, vinculados a este proyecto, ya han empezado a marcar su realidad territorial. Las transformaciones afectarán a la parte baja de los barrios de la Sagrera y de Sant Andreu y el límite entre éste último y los barrios del Bon Pastor y de Baró de Viver, a lo largo del gran parque lineal que seguirá todo el trazado del tren. El barrio del Congrés y los Indians (en recuerdo de los catalanes que hicieron fortuna en las colonias americanas y después volvieron) y el de Navas, en el sur del distrito, y el de Trinitat Vella, en el norte, no tendrán desarrollos urbanos vinculados al AVE en sus territorios. El casco antiguo de Sant Andreu se mantiene compacto, con más de 52.000 habitantes. El Bon Pastor está afectado también por un gran proyecto urbanístico de reforma que, de momento, está reubicando a los habitantes del conjunto de las Casas Baratas en nuevas edificaciones situadas en la misma zona.
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