Distrito Municipal de l'Eixample




La Dreta de l'Eixample

La Dreta de l'Eixample fue el sector donde empezó a materializarse el proyecto de Ildefons Cerdà, es decir, la extensión de Barcelona más allá de las murallas derribadas a mediados del siglo XIX. Se extiende entre las calles de Balmes -constituido durante muchos años en barrera, por el paso a cielo abierto del tren de Sarrià- y el Paseo de Sant Joan, una de las vías montaña-mar básicas del proyecto de Cerdà.

El primer grupo de viviendas se construyó en el actual cruce de las calles del Consell de Cent y Roger de Llúria. La Dreta de l'Eixample inicialmente acogió algunas implantaciones industriales importantes, como la fábrica Elizalde, una de las primeras de España al fabricar automóviles y motores.

Poco a poco, sin embargo, se convirtió en el barrio en el cual se ubicaba preferentemente la residencia burguesa, con el estallido artístico del modernismo representado por edificios tan destacados como la Pedrera, la Casa Batlló y la Casa Ametller, entre muchos otros.

Junto con la residencia, y a menudo desplazándola, la actividad económica terciaria fue localizándose cada vez con más fuerza: comercio, oficinas, sedes de empresas, cines, teatros, etc, especialmente en la zona más central (entre Llúria y Balmes) y entorno al potente eje del Paseo de Gràcia, que seguía el antiguo camino que unía la ciudad amurallada con el municipio de Gràcia. Este eje sigue siendo hoy el centro del dinamismo económico y la proyección comercial de la ciudad.

Es importante señalar el hecho de que la Plaza de Cataluña no estaba prevista en el Plan Cerdà. Este "olvido" quedó corregido por la fuerza de los hechos: su posición de bisagra entre la ciudad vieja y el nuevo Eixample la constituía de forma natural en el centro neurálgico de la ciudad; el paso de los años no ha hecho sino afianzarlo.

 

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